
Cada desacuerdo puede ser una oportunidad para cambiar hábitos, mejorar la comunicación y evitar conflictos de pareja. Los conflictos son naturales y forman parte de la humanidad.
Estos son 10 de los hábitos que utilizan las parejas que disfrutan de una buena comunicación y minimizan sus conflictos, y que se trabajan en procesos de coaching para parejas que quieren mejorar la comunicación. Sin embargo, la mayoría son aplicables a todo tipo de relaciones interpersonales.
1.No centrarnos en las cosas negativas, sí cambiar el foco de atención
Tomar conciencia de lo que nos gusta de la otra persona, de lo que nos une, en vez de centrarnos en lo que nos diferencia. Diversos estudios avalan que la atención es selectiva (nos fijamos en determinadas cosas en detrimento de otras, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello).
2. No quejarnos, sí transformar quejas en peticiones
Es necesario explicar claramente qué sentimos y qué queremos o esperamos de la otra persona. No podemos pretender que la pareja adivine nuestras necesidades o pensamientos. Practicar las comunicaciones del «yo»: «Yo me siento ___ cuando ___ porque ___ y a partir de ahora prefiero / necesito que hagas / digas___»
3. No a las críticas destructivas, sí a las críticas constructivas
Incluyen una crítica en medio de dos frases positivas, lo que en psicología se denomina la «técnica sandwich».
Se trata de expresar una frase en positivo, una frase con nuestra crítica y una frase en positivo, diciendo todas seguidas, sin pausas. Por ejemplo, «Me gusta cuando me ayudas a preparar la comida, y me siento mal cada vez que te quedas navegando por internet y apareces en la mesa justo en el momento de empezar a comer. Me encantaría compartir los momentos de preparación. »
4. No intentar convencer, sí practicar la empatía, expresar y preguntar por los sentimientos
A veces cuando damos nuestra opinión o argumentos sobre temas, buscamos convencer a la otra persona para que cambie, piense o haga lo que queremos …. Preguntar «como lo ve la otra persona», «cómo se siente» o «qué necesita de nosotros» nos ayudará a entender a la otra persona desde otra perspectiva. Empatizar implica ponerse en el lugar de la otra persona, sin juzgar, con la intención de entenderla y de reconocer sus emociones. Sustituir la frase «tenemos que hablar», que puede ser percibida como una amenaza, por una frase tipo «Tendrás un momento esta tarde o mañana para hablar de …. ?, Concretando explícitamente el tema que queremos tratar.
5. No alargar las discusiones o conversaciones sobre temas recurrentes, sí cerrar capítulos y expresar necesidades
Evitar volver a sacar los mismos temas, sin tomar ninguna decisión conjunta con enfoque en soluciones. Evitar mezclar varios temas en una misma discusión. Si sabemos que vamos a hablar de un tema que generará discusiones interminables, marcar un tiempo límite. Si tenemos posiciones o posturas diferentes, buscar las necesidades e intereses comunes que hay detrás.
6. No interpretar, sí preguntó abiertamente
Preguntar sin juzgar. Debemos evitar el hecho de interpretar las frases, pensamientos y señales no verbales, conductos de la otra persona. Si no preguntamos abiertamente, no podemos inducir que piensa o porque ha actuado de una forma concreta, la otra persona. Cuando preguntamos, hay que escuchar activamente, asintiendo, parafraseando y contrastando lo que hemos entendido.
7. Ni críticas destructivas ni amenazas ni insultos, sí lenguaje positivo y respetuoso
La pareja no tiene la responsabilidad de nuestra felicidad. Una pareja es para compartir un camino, y no nos obliga a quedarnos con ella. Por ello, deberíamos cambiar el «cada día el soporto menos» por un «hoy trío estar con mi pareja». Tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en una situación determinada. Criticar de forma destructiva, insultar y amenazar a la pareja sólo hará la bola de nieve más grande, y quedará felicidad día a día.
8. No discutir sobre los mismos temas, sí negociar y pactar pequeños cambios
Hacerlo de forma gradual y realista, de forma recíproca, acordando que puede aportar o cambiar cada miembro de la pareja, y con plazos concretos. Recordemos las palabras del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: «Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección «.
9. No reiterar el pasado, sí habló sobre el presente y el futuro
Evitar sacar «los trapos sucios» y recordar constantemente a la otra persona qué es lo que hizo que no nos gustó o nos hace sentar mal hace mucho tiempo. Si lo sentimos algo, es mejor aclararlo en un tiempo breve (al día siguiente, por ejemplo). Los conflictos o desengaños del pasado no los podemos cambiar, y son muy tóxicos para una buena comunicación de pareja. Sí podemos aceptarlos, y decidir qué necesitamos para cerrar el capítulo y empezar uno nuevo, mirando qué podemos hacer nosotros o necesitamos pedir a la otra persona, de ahora en adelante. Hablar más del presente y planificar proyectos conjuntos.
10. No centrarse en el resultado, sí en el progreso de una carrera de fondo
Es inútil pensar que los conflictos de pareja se pueden solucionar después de una sola conversación o con actos puntuales (regalos, hacer un día algo que sabemos que a la otra persona le gusta, …). Hay que ir cuidando las conversaciones, los gestos, los detalles y muestras de afecto, de forma diaria, al igual que cuidamos nuestro jardín preferido. Tomando conciencia del progreso que estamos haciendo y que nos acerca al resultado que buscamos, al igual que si nos entrenasemos para una carrera de fondo.
Como nos decía H.Jackson Brown, «Los hombres y las mujeres a veces descubren que es difícil encontrar a la pareja deseable. Puede ser cierto. Pero hay otro componente en la situación: no es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada «. Y es que si queremos ver cambios en la otra persona, primero tenemos que cambiar como actuamos nosotros.
El siguiente post ha sido traducido al castellano del mágnífico e imprescindilbe post de Rosa Claramunt en anoiadiari.cat/