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2 Reglas muy sencillas para un matrimonio pacífico y duradero

21 abril, 2021

Este ha sido un fin de semana fantástico para mi marido y yo.

Celebramos nuestros aniversarios de principio a fin, tomamos un día libre, celebramos nuestro 24º año. Ahora llevamos más de la mitad de nuestra vida juntos, lo que es increíble teniendo en cuenta que nos casamos bastante jóvenes, a los veintidós pocos años, porque estábamos seguros de que estábamos preparados.

No siempre ha sido fácil, pero hemos resistido la prueba del tiempo y el motivo principal por el que tenemos un matrimonio a largo plazo es que siempre nos hemos respetado.

Incluso en momentos difíciles, los días oscuros en que pensábamos que habíamos cometido un gran error, nunca nos odiábamos porque nunca dejábamos de respetarnos.

Cuando nos casamos por primera vez, empezamos a establecer las bases del respeto hablando de cómo queríamos que fuera nuestra relación y, tal vez, lo que es más importante, hablando de cómo no queríamos que fuera. Hemos visto amigos que se casaron jóvenes y que estaban insatisfechos los unos con los otros, amargados, poco respetuosos y, finalmente, feos.

A medida que la boda de nuestros amigos estaban deshaciendo, teníamos un asiento en primera fila para debatir y destruir. Se dieron nombres al azar, se llenaron incluso cuando no discutían, hicieron comentarios a los demás sobre sus parejas y parecían hacer todo lo que podían para hacer sentir a la otra persona pena.

Miramos y aprender. Y decidimos que no nos queríamos tratar nunca con tanta odio y racismo aunque nos enamoréssim. Como puedes enamorarte de alguien que no respeta el principio y, después, como puedes ser tan feo como alguien que antes respecto?

Así que establecimos dos grandes reglas básicas hace 24 años que eran inestimables, sobre todo cuando aprendimos a discutir durante los primeros años de nuestro matrimonio:

1. Nunca nos llamamos por nuestro nombre.

Cuando las emociones se calientan, las personas comienzan a debilitarse y el foco en la competencia queda claro sobre quién hará más daño a la otra persona. La forma más sencilla de hacerlo es llamar a la otra persona cosas terribles.

Intente decir a su pareja palabras juradas punteadas sin entrelazar los ojos y deslumbrar a los labios en una línea fina. Estas palabras salen en tonos duros y suelen ser más fuertes que cualquier cosa que se haya dicho antes.

Cambie la manera de mantener la cara, la postura y la forma de mirar a la otra persona. Una vez hecho esto, la batalla ha comenzado y no se puede sacar ninguna ventaja.

2. No Jura mientras discutimos.

Esto es difícil, pero, como un sustantivo, las palabras juradas conducen a un cambio de postura, el aspecto de la cara, el tono y la manera de expresar las cosas.

Es fácil decir: «Eres tan grande ******. No puedo creer que seas demasiado firme para entender el loco que tengo cuando dejas tus cosas en el mostrador». Cuando dices esto, tu voz aumenta, tus ojos se estrechan y mejoras todavía, pero aún no ha dicho nada constructivo ni claro.

Además, ahora su pareja está enfadada porque no le hayas dado nombre, pero luego ni siquiera escuchó lo que se dijo a continuación.

Si no puede jurar, debe pensar más sobre lo que decís y sobre cómo decirlo, su tono será más estable y debe decir lo que realmente tiene en cuenta en vez de darse cuenta de sus frustraciones maldiciendo.

«Me siento frustrado cuando dejas los platos sucios en el mostrador después de limpiar la cocina», por ejemplo. Ahora, su pareja sabe que estáis enfadados y que quizá no le gusta lo que ha de decir, pero le ha sido mucho más fácil entender por qué os enueu y es mucho más difícil responder atacando.

No nos peleamos ni nos burlamos menudo porque sabemos hablar entre nosotros sobre las cosas sin empeorar las cosas.

Esto no quiere decir que no tengamos días malos, que estemos locos o que sólo necesitamos espacio separado. Ha habido momentos en que otras presiones nos han obligado a tomar las cosas las unas sobre las otras, pero no hay que tardó en restaurarlo y recordar cómo nos sentimos realmente el uno sobre el otro.

Ahora mostramos respeto por nosotros mismos de muchas maneras diferentes. Crece y evoluciona y nos permite sobrevivir. Facilita la aceptación de los cambios que son inevitables en una persona durante muchos años juntos.

Es mucho más fácil comprometerse y encontrar un punto intermedio que sea aceptable para ambos cuando sabemos que la motivación del otro no quiere ser maliciosa ni perjudicial.

Como nos respetamos, confiamos los unos en los otros y de esta confianza sale un apoyo mutuo: apoyo a los objetivos y sueños, pensamientos y opiniones de los demás, incluso cuando sean diferentes.

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Este artículo se publicó originalmente el BlogHer. Reimpreso con el permiso del autor.